TETÉ EL PAYASO (juvenil)

andré

TETÉ EL PAYASO

Al despertar aquella mañana vi que una bola roja había brotado ante mis ojos. ¡Dios mío, pero si era mi nariz! ¿Y qué le pasaba a mi pelo? Se había vuelto rizado y voluminoso como el de una peluca. ¿Y por qué vestía una ropa de colorines y unos pantalones tan anchos que los tenía que sujetar con tirantes? ¿Qué le había pasado a mi pijama?

Fui corriendo a mirarme al espejo.

—¡Aaah! —pegué un grito al ver mi cara.

Era tan blanca como una alubia y tenía una sonrisa dibujada, pese a que no me hacía nada de gracia lo que me estaba ocurriendo:

¡Me había convertido en un payaso! Sigue leyendo

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